sábado, 24 de marzo de 2012

CUANDO FALTE LUZ

Apréndete mi rostro con tus manos
para cuando falte luz a nuestros ojos
ya porque la apagues para amarnos,
ya que la vida nos deje sus despojos.

Apréndete mi cuerpo con tus labios,
el sabor de mi piel quede en tus manos,
se eriza en la distancia, a poco espacio
y halla calma al calor de tus brazos.

Enséñame a colmar el lugar de tu ausencia,
abrazo infinito de almas que se anhelan
en acierto efímero castigado de tiempo,
en una cita eterna más allá del destino.

miércoles, 21 de marzo de 2012

ENTRE TANTO...

El viento sopla
ondeando voluntades
aferradas de zarcillos indelebles,
de catáfilas que se rasgan
por su beta más delgada
abandonando el simiente indómito
al que por mucho
se asió con férrea vehemencia.

La lluvia cae
diluyendo recuerdos,
licuándolos con la espuma
del lodo en que los sepulta,
evaporándolos en los rayos
del sol que siempre sale
postrero a la tormenta,
para llevarlos a ser nube.

El día surge
en la bocanada colorada
que se alza más allá del horizonte,
en el hoy que después será mañana,
en la hora que más tarde será noche
y se recicla
con el día que acontece
y con el tiempo que se pasa.

Y entre tanto, sigo aquí,
invisible a tu mirada
como una transparencia que tus ojos traspasan
adherida a tu silueta, sin poder soltar amarras.
Mi voluntad arrasada por el viento,
rescatando recuerdos, cada vez más lejos,
abrigándome en mi esencia
mientras el tiempo pasa...

martes, 6 de marzo de 2012

UNO, DOS TRES...

Uno, dos tres...
Puedo darle mil vueltas
y no lo entendería.

Cómo es que la noche
se escurre entre quietud y silencio
y hay oídos que, cerrados, no escuchan
los gritos que acontecen en desvelo.

Cómo puede la sonrisa
congeniar con la mentira
y no pierdan la luz de inocencia
los ojos que las digan.

Uno, dos, tres...

Cómo puede el que agoniza
arrastrase por la vida,
casi como sin vivirla
absorbiendo de su entorno la energía.

Uno, dos, tres...
Puedo darle mil vueltas
y no lo entendería.

sábado, 3 de marzo de 2012

MARIPOSAS EN EL AIRE

Dejaré volar las mariposas.
Es bello el entremezclar del arco iris a su paso, podría igualarse al aroma de un convite de frutas frescas en verano, pero con la liviandad tibia de la primavera.
O cuando se posan en las flores...
Sólo ahí puedes reconocer sus tonos vivaces, como en un enjuto vitreux, rebozado en polvo de estrellas...
Qué agraciadas y delicadas son.
¿Será por eso que hay gente que dice sentir mariposas en la panza cuando saben de buena tinta el amor?
¿Qué será eso? Me lo pregunté tantas veces.
Hasta que lo acaricié una vez, y así se sienten.
Esas mariposas que aprecié una vez revoloteando en mi vientre, se mudaron a mi cabeza y a veces el batir de su aleteo atormenta mi percepción.
Por eso dejaré volar las mariposas, para anestesiar mi mente.
Después de todo, es hermoso descubrir mariposas en el aire.

jueves, 1 de marzo de 2012

POR UNA VEZ

Por una vez las cosas
quedarán sin destino,
tú en tu poblado mundo,
y yo en el mío.

Por una vez las cosas
tomarán su camino
con sueños apartados,
con proyectos ya vencidos.

Como todas las cosas
que dejamos de camino,
lo que habíamos soñado,
lo que nunca fue vivido.

Lo que quedó para siempre,
lo que se calló y no se dijo,
lo que nunca pronunciaste
y aún así, no tendrá olvido.

miércoles, 29 de febrero de 2012

DETRÁS DE LA PUERTA

Titubeó un momento, parado frente a la vista de madera que lo separaba del cuarto.
No podía discernir entre sueños, recuerdos o vivencias.
Se decidió a entrar y  empujo la vetusta portezuela que cedió a su voluntad, chirriando las desaceitadas bisagras su queja al desuso.
Una bocanada de madera húmeda y polvo mordió su cuerpo, tragándolo en su interior.
Recorrió a tientas la estancia hasta la ventana. Descorrió lentamente las pesadas cortinas para no evaporar las partículas del tiempo acumuladas en ellas.
La luz hirió la habitación y destelló en su memoria. El sol asiéndose del espacio le imprimió vida.
Cada rincón se convirtió en un escenario invadido de recuerdos.
Se acercó al escritorio, repleto de papeles mal acopiados, tal como los había dejado, algunos lápices por encima, la computadora estropeada, todo con un tono blanquecino flotando en su extensión.
Se agachó a recoger un papel con una mancha de cinta adhesiva que, por supuesto, ya no servía, sólo quedaba la mácula amarillenta.
Al verlo quedó azorado. La imagen de aquella mujer en el dorso del papel cobró vida en su mente.
Digito su nombre en el maltrecho teclado casi en un acto autómata y el balbuceo escapó como suspiro entre sus gruesos labios llamándola.
Cerró los ojos para perpetuarla de cuerpo entero y al instante percibió un aroma fresco a flores de primavera.
Si, era ella, la que había atesorado en sus brazos, en ese mismo lugar decorado amorosamente.
Visualizó su cuerpo, casi de su misma talla, moviéndose con gracia a su alrededor, posando las manos en las suyas, guiándolo, a veces en la escritura, a veces recorriendo su cuerpo y otras besaba sus manos dándoles libertad como a una suelta de palomas...
Ese era su refugio, el de ambos.
Allí se habían aconsejado, amado y consolado.
Allí se esperaban al final del día para compartir lo vivido sin el otro, para parar las horas.
Allí se invitaban, como en una ceremonia, a desnudarse las almas.
Habían soñado y vivido juntos y ahora él la estaba recordando, parada junto al umbral, viéndolo marcharse por la senda trasera...

miércoles, 22 de febrero de 2012

PERFUME EN LOS DEDOS

Me llevé tu perfume en los dedos
el balance acompasado de las almas,
complicidad que renace de otro tiempo,
la cadencia del sonido que se apaga.

Quiero verme tu rostro en el espejo
la sonrisa que modelas en mi cara.
Escuchar el sonido con que muevo
mi paso, acomodado a tu pisada.