miércoles, 22 de febrero de 2012

LLEGADA LA HORA

Llegaba la época, lo anunciaban el trino de las aves y la calidez de la luz que desnudaba las sombras del invierno.
Ya era la hora, cuando comenzaron a dibujarse finos hilos en abanico, blanquecinos al principio, casi sin vida, pero escondiendo en su sabia toda la vida venidera, trayendo desde lo más profundo de sus entrañas, el grito de esperanza, esbozo de germen de una nueva generación.
Con cada milímetro creciente del ángulo de luz, los brotes florales queriendo alcanzarlo, llenándose de ardor hasta su extremo, esbozando más allá de los sépalos, manojos de rojos corazones.
Uno por día, fueron despuntando, en dirección centrífuga, como si en su centro resguardaran la verdadera esencia.
Para cuando cuajó en beso abierto el fruto, ya las primeras flores habían llegado a tierra a dar nueva vida.

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