Me duermo con tu imagen
prendida a mi retina
anhelando tus palabras
que me devuelvan la vida.
Me quedan las promesas
no hechas, no cumplidas,
queriendo que un día
sean hechas y vividas.
Me llevo el repetido sonido,
la voz de tus palabras
que escucho mil veces,
que me llenan el alma.
Me quedo con la espera
de una cita esperada...
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