martes, 21 de julio de 2015

MI ALMA SOLA

Si pudiéramos ver de fuera nuestros cuerpos
diríamos  estoy acompañado,
si viéramos de dentro nuestras almas
diríamos qué sóla me han dejado.

Los cuerpos se juntan y amontonan,
las almas divagan solitarias
pues pocas veces nuestras almas
se juntan, armonizan y acompañan.

Qué cosa extraña nuestra vida
vivimos en manada acumulados,
y aún así,  pensamientos viajeros
quisieran escaparse con el alma.

Debe ser que mi esencia siempre busca
más allá de las fronteras aprobadas
ha de ser por eso que equivoca
queriéndose escapar sin más reyertas.


miércoles, 15 de julio de 2015

LA EDAD DEL ALMA

Cuál será la edad del alma
o cómo podremos calcularla
si aún asombra cada día, 
las luces crepitando la mañana.

Cómo calcular edades
viviendo la vida  cada instante 
el cuerpo difiere del alma
se arruga mientras el alma canta.

Cómo saber que el alma vive
si se escapa a esa cáscara
que es la carne que aprisiona
su esencia, pero no su substancia.

Cuál será la edad de mi alma
que revivió quince años hace nada
bailó valses en horas trasnochadas
y se durmió llegando el sol al alba.


domingo, 8 de marzo de 2015

ORGULLO DE MUJER



Orgullo de mujer es lo que siento
es que alguien me lo ha dicho y el placer 
desborda el alma por su orillo 
y me hace sentirme aún más mujer.

De ser como soy, así apasionada
para vivir, para amar y enloquecer
para ser mil comediantes y una sola
la que te ame y puedas conocer.

Orgullo de ser madre en tantos modos,
con dolor de parir a estremecer,
de saber sufrir y serlo todo
de dejar la vida si así ha de ser.

De vivir la vida como pocos
sin dejar más  para después
por vivir la vida de este modo,
quédate hoy, no sé si habrá después.




domingo, 15 de febrero de 2015

AUSENCIAS



Recorro todo el espacio inerte de esta cama,
se siente muy sola dormirme con tu almohada
abrazando sus telas como paños de tu alma
me queda muy grande, pareciera de diez plazas.

Me quedo despierta, casi, humedeciendo el alba
esperaba que tu rostro por la puerta asomara,
otra noche sola y otra fría calma
extraño tu risa y las sábanas arrugadas.

Me salgo, de a poco, en borbotones
o como finos hilos voy goteando
espesando en el intento a tomar aire
evitando ser la gota que se seque
suturando la herida de tu ausencia,
escapando por la hendija del recuerdo
olvidándome que yo también me fuera.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

ABRIL (cuento)

En la fecha tocaba nuevamente el papeleo, el banco, los impuestos, siempre siguiendo el mismo orden rutinario.
Esperando pacientemente el turno del trámite en cuestión, observaba esos rostros reconocidos a lo largo del tiempo y de las tantas entradas por las mismas puertas. Algunos cambios, de vez en cuando, alguna cara nueva, gente claramente identificada en la línea trasera a los escritorios de atención al público o los boxes. Rara vez la gente trasponía esos umbrales para dirigirse por algún caso especial a otras oficinas más internas o bien cuando la cantidad de clientes superaba las expectativas y se hacía necesaria la atención por parte del personal de la segunda línea de escritorios u otras oficinas. De vez en cuando, algún reordenamiento edilicio o laboral dejaba ver rostros hasta entonces escondidos.
Y ahí estaba Abril, en la nueva hilera de sillas acomodada en la zona de pagos fuera de término. Con su rostro amigable, cálido, cediendo su lugar de ser necesario a personas mayores, siempre con una sonrisa instalada en su rostro.
Sólo cuando  quedaba última, sin nadie a quien ofrecerle su sonrisa, se internaba en su mundo, probablemente haciendo números en su cabeza o quién sabe en qué pensaba.
Después de mucho, un rostro de esos que solían estar en el fondo de la gran oficina compartida, asomó para llamarla y hacerla pasar a otra dependencia. Tras el escritorio, sacó todos los papeles y comprobantes necesarios, ya firmados, con la esperanza de abreviar lo más posible el trámite. Pero siempre falta algo.
Fernando, a pesar de la larga mañana de trabajo, le devolvió una sonrisa al ver el orden de todo el papeleo que llevaba y su desesperación por la parte que faltaba –no te preocupes- le dijo, -ya estás acá, ahora si quieren que cierren, vos te vas cuando termines lo que viniste a hacer, tranquila.-
Abril se tranquilizo al ver la buena predisposición del empleado, lo cual era poco usual y más a esa hora! Así que comenzó a poner todos los comprobantes sobre el escritorio, mientras los ordenaba por fecha y él la ayudaba. Sus manos tropezaron sin querer un par de veces, cosa que incomodó un poco a Abril, que ni levantaba la mirada de los papeles, pero sí escuchó una pequeña sonrisa de Fernando, seguida de una disculpa.
Logró acomodar todo y terminar con ese incordio, poner al día el impuesto y relajarse. Cuando se iba, Fernando la saludó diciendo –cuando vuelvas, aunque no estés atrasada, buscame y te hago pasar sin esperar, a cuenta de todo lo que esperaste hoy- y con una sonrisa, desapareció detrás de la puerta.
Al fin todo este rollo tenía una buena consecuencia, conocer alguien “de adentro” es sinónimo de beneficios. Volvió a su casa y siguió con su rutina.
Al mes siguiente, mientras separaba los papeles para la nueva recorrida, recordó el beneficio del que podía hacer uso, a pesar de no ser una persona que le guste sacar provecho de las cosas. Preparó los papeles del mes y se dirigió a la oficina de pagos.
No fue más que entrar a la dependencia que casi junto a ella pasaba Fernando, que tomándola del brazo la condujo a la oficina, detrás de los mostradores. No hubo necesidad de llamar a nadie, ni de exponerse a ningún comentario inoportuno, ya que el caballero en cuestión, con total naturalidad le señaló el camino sin mediar palabra.
Sólo cuando sortearon al personal, se saludaron y comenzaron con el tema de los papeles. Abril se preguntó si había sido casualidad, pero no podía ser de otro modo, o acaso iba a tener tan presente las fechas de cada cliente. Además, era tan amable, que seguro era así con todas la gente. Como sea, a ella no le vino mal y en pocos minutos se encontraba en la calle, libre para disfrutar el resto del día.
Lo mismo sucedió al mes siguiente, aunque esta vez Fernando se mostraba apresurado, lo que aceleró el tiempo y la verdad, le quedó un sinsabor, le pareció un instante, algo se coló en sus pensamientos…
El episodio se repitió mes tras mes, pero Abril, en lugar de sacar ventaja al tema, comenzó a preparase para el efímero encuentro mensual, al que además, trataba de prolongar lo más posible, caminando lento, buscando
lapicera en el fondo de su bolso, guardando los lentes de sol, lo que sea, con tal de verlo un segundo más.
Ya no tenía oportunidad de esperar en la fila de sillas, reconocer rostros, devolver sonrisas y se dio cuenta de algo más, no podía ser casualidad que ese hombre pasara, llegara o saliera cada vez que ella aparecía.
Se decidió por un cambio de look completo, aunque respetando su estilo sobrio, nada llamativo, pero sí algo diferente, algo que lo anime a salirse del diálogo cotidiano. Y así fue. Parecía que Fernando siempre estaba un paso delante de ella, como si lograra penetrar sus pensamientos.
El noto su cambio y no dudo en invitarla a salir para empezar a conocerse. En realidad para que ella lo conozca, porque Fernando parecía saber demasiado de Abril.
Ella ocupándose siempre de sus padres mayores, había dejado atrás los sueños de que alguien pudiera fijarse en ella, más allá de lo que implicaría una relación de las de hoy en día, esas que no van más lejos de un par de salidas. Alguien que notara lo especial que ella era, que encontrara y sacara a la luz su esencia, alguien con quien compartir y complementarse, alguien que pudiera decirle un millón de cosas con sólo mirarla. Así que aceptó, después de tanto tiempo, qué podía perder compartiendo una salida con un hombre apuesto y amable.
Salieron y no fue la única vez. En cada salida Fernando iba detallando cada descubrimiento que había hecho de ella, cómo la observaba desde más allá de la segunda hilera de escritorios desde que lo pusieron en esa oficina compartida. Desde entonces todo fue esfuerzo para llegar a un mejor puesto, para tener su propia oficina, para llegar a tener acceso a ella que seguía sin notarlo. Y cuánto tiempo necesitó para animarse a cambiar el tema de conversación e invitarla a salir. De hecho, el cambio de Abril, apresuró el momento, pensando que tal vez esa amable mujer podía haber conocido a alguien.
Después de tantas confesiones sucesivas, Abril pensó que alguien por fin se había tomado el trabajo de conocerla como ella ya no esperaba, como ella merecía.




sábado, 11 de octubre de 2014

SOY



Soy el viento huracanado
que se escurre, se cuela
por la hendija de tu alma
robándose tus sentidos
por debajo de tu piel,
dejándote estéril al dolor.

Soy, el mismo viento
que despoja tus ausencias
colmándote a cambio
con bálsamo de pasión
infértil para otros,
fecundo a mi corazón.



viernes, 3 de octubre de 2014

DEBIERA...



Tomarme unos minutos para hacer,
aunque sea, un breve raconto de mis días,
mirando por encima de mis hombros,
más no por altanera ni altruista,
sólo por hacerlo a la ligera y sin decoro.

Ahora, mientras el viento sopla locamente
intentando acallar mi sondeo con insomnio
se retuercen cerraduras, ruidos morbos,
queriendo arrebatarme de ese modo.

Debiera hacer un alto en estos días
que de tanto trajín me asoma enojo,
destiempo, olvido y rebeldía
de todo lo que pierdo por la prisa
de llegar de cualquier modo.

De llegar a dónde, cuál carrera,
si los días son iguales para todos.
Veinticuatro horas dicen los relojes,
veinticuatro, igualitas para todos.

Pero entonces, dónde está la diferencia
será al transitarlas y en qué modo?
Hasta dónde llegaremos, cuál la meta?
Sin correr igual se llega donde todos.